Reservas Energeticas Sudamericanas y Voracidad Imperialista - Noticias

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 (Por Mario Alderete)

La crisis que ha estallado en el propio centro del sistema dominante, los EE.UU. se expande a todo el mundo a través de las infinitas redes financieras, comerciales, corporativas, mafiosas y de todo tipo que se construyeron durante largo tiempo y se potenciaron en los años del neoliberalismo que marcó la década del 90.

La crisis financiera y económica se extiende en simultáneo con otras crisis que afectan al imperio y al capitalismo todo: la ecológica, la alimentaria, la militar, la de dominación, la energética, etc. Se trata a nuestro juicio, de una verdadera crisis de carácter civilizatorio.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que el capitalismo llega a esta encrucijada en tanto expande su dominio a través de la llamada globalización y de haber impulsado impetuosamente el  desarrollo de las fuerzas productivas   durante el siglo XX  ligado a la  disponibilidad  de la energía que el petróleo le proporcionó. Pero la verdad histórica es que ese petróleo fue apropiado por los centros del capitalismo la mayor parte de las veces en forma de saqueo  o a precios bajos impuestos a la fuerza.

Esa lógica del capitalismo, al margen de su crisis y  tal como se puede comprobar, no ha variado, por lo que es permitido suponer que las nuevas  fuentes energéticas serán objeto de intento de apropiación a través de agresiones, como lo muestra el caso de Irak, de Libia y de otras naciones del norte de Africa, hoy sacudidas por rebeliones populares, y tampoco es descartable el uso de presiones  y amenazas  como  sucede en estos días con PDVSA, la empresa petrolera venezolana-

En Sudamérica existen reservas de hidrocarburos mayores quizá, que las que existen en las cuencas del medio oriente o las del Mar caspio, con la ventaja agregada de su cercanía a los que, hasta ahora, han sido los grandes centros de consumo energético.
Además de tales riquezas, Sudamérica es la principal zona productora de agro-combustibles en el mundo. Brasil produce el 45% del etanol que se destila en el planeta, Argentina es el primer productor mundial de aceite de soja, así como Colombia es el principal productor de aceite de palma africana en el continente, ambos aceites utilizados para la producción de agro-diesel.

Vale la pena aclarar  que cuando se dice que Brasil es el primer productor mundial de etanol o Argentina de aceite de soja, pareciera que es el estado brasileño o argentino quienes producen estos rubros cuando la realidad es que quienes los producen son gigantescas trasnacionales asentadas coyunturalmente en los territorios de esos países.
Sumado a aquellas bondades naturales, la entraña sudamericana atesora el litio y el coltán, minerales estratégicos para el almacenamiento de energía.

El litio es un mineral extremadamente liviano, que presenta como característica principal una enorme capacidad de almacenamiento de energía eléctrica, lo que convierte a los automóviles movidos por este tipo de energía que funcionan con baterías fabricadas con este mineral, en la gran opción ecológica  sustentable frente a los que aun funcionan con combustibles derivados del petróleo. No en vano, al litio se le asigna el papel de convertirse en el insumo fundamental para suplir al  petróleo como proveedor de energía para mover al mundo  en las próximas décadas de este siglo.

En el espacio geográfico  donde se ubican  los salares de Uyuni en Bolivia, Atacama en Chile y Hombre Muerto en Salta, Argentina, se concentra más del 80 % de las reservas de litio que, hasta ahora, se han confirmado y certificado en el mundo. En el salar de Uyuni, suroeste boliviano, se concentra más del 50 % del Litio conocido.

El director del proyecto “Milenium” de la ONU, declaró hace dos años atrás que “en un futuro cercano Bolivia podría convertirse en el proveedor de combustible del planeta”, lo que no hace sino confirmar las enormes posibilidades energéticas que hacia futuro posee ese país del altiplano. La Dirección Nacional de Recursos Evaporíticos de Bolivia informó que el total de las reservas de litio ubicadas en el Salar de Uyuni se estiman, por lo menos, en  dieciocho millones de toneladas.

En Sudamérica existen cuantiosas reservas de minerales radioactivos. Casi todas las naciones andinas poseen en sus territorios yacimientos de estos materiales. Brasil y Argentina además, dominan todos los ciclos técnicos para la producción de energía nuclear.
El Coltán por su parte, es una combinación de columbita, tantalita y manganeso. El Tantalio (uno de los minerales que lo integran) es un superconductor que soporta elevadas temperaturas, es resistente a la corrosión y tiene, al igual que el Litio, una enorme capacidad de almacenamiento de cargas eléctricas. El Coltán es el material fundamental para fabricar condensadores, microchips, microcircuitos para computadoras, celulares, consolas de videojuegos y demás aparatos de microelectrónica.

Estudios realizados por reconocidos centros internacionales de investigación, afirman que hasta  ahora se creía que los yacimientos de Coltán sólo se encontraban en cantidades apreciables en países del África centro-oriental (Congo, Ruanda, Burundi), pero el año pasado Venezuela anunció descubrimientos de Coltán en el sureño estado de Amazonas con reservas que, en un primer momento, se han valorado por encima de los cien mil millones de dólares, lo que viene a aumentar la importancia estratégica del hermano país bolivariano.
Dada la magnitud de las gigantescas reservas de hidrocarburos que también tiene Venezuela,  dicha nación  parece encaminada a ejercer una posición dominante en el mercado petrolero mundial durante este siglo que comienza, situación que también detentará Bolivia con respecto al llamado combustible del siglo XXI, es decir, el Litio.

A esta altura merece recordar  que los gobiernos de estos dos países son estrechos aliados políticos e ideológicos, cofundadores de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA),.
.Los  chinos y rusos,  no  dejaron de percibir las implicaciones de poder que los escenarios antes descritos ofrecen en el camino por  la construcción de un nuevo escenario mundial y en consecuencia, empresas originales de esos países  se están posicionando en la región.
A su vez, el imperialismo yanqui,  ante esta nueva configuración, en los últimos años ha potenciado el  despliegue militar: bases, IV flota, golpes de estado, etc. Para los intereses norteamericanos controlar  América del Sur, especialmente sus movimientos y gobiernos nacional-populares, antiimperialistas  y anticapitalistas, no es sólo una apuesta económica e ideológica, sino un imperativo de supervivencia imperial.

El apoderamiento  de las reservas energéticas e hídricas de América del Sur, es una condición necesaria para garantizar su retaguardia  y tener las manos libres para intentar seguir controlando las zonas petroleras del Medio Oriente.
Razones de suma importancia, que tienen que ver con la necesidad de crear las condiciones para hacer realidad  la liberación y el respeto de la soberanía política latinoamericana, indican que resulta imprescindible apurar la marcha hacia la integración de los pueblos y gobiernos de esta parte del continente. Incluso para ejercer  una posición de mucha fortaleza en el mercado de la energía mundial del siglo XXI, estando en capacidad de imponer condiciones y reglas dentro de la multipolaridad mundial que ha comenzado a abrirse paso en estos inicios del tercer milenio.

A la vez, va resultando claro  que los estallidos, revueltas y convulsiones en el mundo árabe y musulmán en contra del orden económico, social y político impuesto a esas sociedades por regímenes tiránicos y antipopulares, se tornan inevitables, tal  como se ha podido observar en  Túnez, Argelia, Egipto, Yemen y Jordania. Por ello, el control de los recursos energéticos en la región que ellos por años han considerado “su patio trasero”,  se les presenta en forma imperativa .

Así las cosas, la integración, concebida como una “soberanía ampliada”,  resulta una necesidad impostergable si se quiere garantizar la defensa de las riquezas naturales enfrentando a la voracidad siempre insatisfecha del capital, A su vez, al interior de cada país, por caso el nuestro, se debería  proyectar una política de recuperación de las empresas  y de las  reservas naturales entregadas al capital trasnacional a fin de encarar  soberanamente la  impostergable integración antiimperialista.

Publicada el 08/06/2011
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