Para que la derecha no se aproveche - Noticias

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Por Mario Alderete

En dias recientes, los trabajadores y en general toda la sociedad argentina se vieron sensibilizados (y afectados) en primer lugar por la huelga de camioneros que trabó la distribución de combustibles y a renglón seguido, por el paro moyanista -acompañado por grupos sindicales y sociales minoritarios- que pretendió vanamente paralizar la producción.

Estos movimientos  coincidían en el tiempo con acciones  llevadas a cabo por la derecha internacional bajo la guía del imperialismo norteamericano, como las ocurridas en Paraguay (golpe reaccionario disfrazado de institucional) y en Bolivia (alzamientos de un sector de la policía) todo lo cual daba la impresión de que estábamos enfrentando una contraofensiva imperial de carácter desestabilizante que pretendía esmerilar las bases de gobiernos que, con contradicciones y vacilaciones, estan enrolados en una línea de integración e independencia latinoamericana y caribeña que no ven con buenos ojos al llamado “Consenso de Washington”.

A nuestro juicio, esa simultaneidad no es casual y, magnificadas todas estas iniciativas por el monopolio informático que trata de modelar a su antojo el imaginario  popular  llevando confusion a  sectores de trabajadores y a amplias franjas de capas medias, forma parte de los objetivos que se plantea la derecha de nuestro país poniendo piedras en el camino a fin de evitar la profundización de medidas estructurales de naturaleza antioligárquica y antiimperialista.

Deberíamos preguntarnos porque pueden confundir y hasta ser compartidas por sectores sociales y políticos variopintos. Nosotros pensamos que se debe a que las reivindicaciones que se agitan y que dan sustento al reclamo, son deudas pendientes que el actual gobierno tiene con los trabajadores y ellas tienen que ver con las asignaciones familiares que dejan de percibir los asalariados cuando superan un tope  sin actualizacion y con la aplicación del impuesto a las ganancias que afecta cada vez a mayor cantidad de trabajadores, debido a que el mínimo no imponible (MNI) tambien registra un retraso considerable e injustificable.

La CONAT y los comunistas tambien sostenemos el criterio de que se deben actualizar esos montos, pero la organización del reclamo exige un debate con la participación de todos los trabajadores, comenzando por los que menos ganan y cuyos sueldos estan por debajo del nivel de pobreza, que no alcanzan a cubrir el costo de una canasta familiar básica y que estan lejos de ser alcanzados por el impuesto a las ganancias y tambien de resultar afectados por la quita del salario familiar. Hay que encarar la lucha por la plena vigencia del salario vital, mínimo y móvil y a partir de allí los básicos de convenio, que deben alcanzar a todos, es decir blanquear al 35% de asalariados no registrados, todo lo cual va a requerir  la modificación del sistema tributario regresivo que rige en Argentina a fin de que pague más tributo el que más tiene,  terminar con las exenciones de que gozan poderosos sectores sociales e incrementar las regalías petroleras y mineras, entre otras pautas. Eso significaría dar satisfacción a justos reclamos, quitarle banderas pretendidamente reivindicativas a la derecha, a sus mandantes y a sus socios (algunos de ellos cultores del discurso duro y combativo) y a la vez fortalecer al propio gobierno que estaría marchando por una verdadera senda de profundización.

Con respecto a los sectores que no son afectados por el régimen impositivo, el Consejo Profesional de Ciencias Económicas dice: “los individuos estan hoy eximidos del pago del tributo cuando reciben intereses de depósitos bancarios, rentas derivadas de títulos públicos, de obligaciones negociables, de certificados de participación en fideicomisos, de fondos comunes de inversión, dividendos de acciones, resultados de la negociación de acciones, de moneda extranjera y de pases o cauciones bursátiles”. Nosotros agregamos a los señores jueces, que tampoco tributan absolutamente nada. En contraposición hoy pagan ganancias los que, luego de los descuentos de jubilación y salud, ganan mas de $5.782.- y los casados con dos hijos que cobran mas de $7.998.- Por esa razón, en la actualidad registran descuentos por ganancias 1.850.000 empleados y ello no se debe a que los ingresos de tantos trabajadores hayan mejorado en términos desorbitados con relación al 2001, sino a que el gobierno no subió el tope salarial (MNI) a partir del cual el trabajador comienza a pagar ganancias.

La CTA de los Trabajadores  afirma que el mínimo no imponible para el trabajador casado con dos hijos debería ser de $13.500.- y  de $9.800.- para el empleado sin cargas de familia. Según una investigación de CIFRA  (Centro de Investigación y Formación que asesora a la CTA) surge que “para aquellos que ya pagaban el impuesto, el hecho de que el incremento del MNI haya sido inferior respecto del aumento de los salarios nominales tiene como resultado la existencia de una ganancia sujeta a impuesto mayor a la del periodo previo. De esta manera, al ser mayor la base sobre la cual se aplica el impuesto, la tributación al Fisco es superior y, los que por percibir ingresos menores al MNI no tributaban ganancias, dado que los salarios se incrementaron por encima del MNI, quedan alcanzados por el impuesto”. Al no actualizarse las escalas cada vez son más los asalariados que ingresan a las mismas.

En cuanto a las asignaciones familiares, según las estadísticas a septiembre de 2011, el Gobierno pagó 3.216.761 salarios familiares por hijo, hijo discapacitado y prenatal. Esta cifra representa 1.061.039 beneficios menos que los que se pagaban en 2005. Esta pérdida de beneficios se fue acrecentando porque se firmaron aumentos salariales y el Gobierno mantuvo el actual tope salarial de $5.200.- (luego de los descuentos baja a $4.500.- aproximadamente) que da derecho a cobrar el beneficio. Al respecto, CIFRA sostiene que “si la actualización de los topes hubiese seguido la evolución de los salarios desde 2008 el monto actual debería incrementarse en un 81,5%, es decir, que debería ascender a $9.435.-” y agrega que “por no actualizar la escala de los topes, se evitó pagar una suma estimada en $1.883 millones en concepto de  asignaciones familiares”. Por otro lado debemos decir, que estos beneficios se financian con contribuciones que hacen las empresas sobre la masa salarial que pagan cada mes. Por lo tanto estas asignaciones al Fisco no le cuestan ni un peso y se queda con una gran diferencia. 

Dar cumplimiento a la actualización de los topes y universalizar el salario familiar, resultaría un arma eficaz para terminar con los intentos de desestabilización, poniendo por encima de todo a la real política de inclusión, democrática, nacional, popular y antiimperialista que deberá ser acompañada con medidas orientadas a recuperar el patrimonio nacional enajenado, las empresas estratégicas y las reservas naturales y energéticas.

Esto es lo que verdaderamente debe interesar a todo el campo popular con los trabajadores al frente y construir la unidad que garantice el éxito en los reclamos. Hay que hacer realidad una fuerza amplia, plural, frentista, política y social, capaz de enfrentar y derrotar a los verdaderos enemigos. Debe primar el espíritu reinante en el acto de Velez Sarsfield y concretar los pasos unitarios asegurando un futuro superador de carácter liberador que rompa los moldes estrechos del capitalismo en crisis terminal, responsable del agobio que azota a toda la humanidad.

Publicada el 13/07/2012
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