Ley antiterrorista en simultáneo con medidas de ajuste - Noticias

Feed RSS de la categoría

Se produce una simultaneidad entre la sanción de una ley de carácter represivo y las recomendaciones de moderar los reclamos sindicales y sociales en vísperas del comienzo de las discusiones paritarias. El amplio triunfo electoral de Cristina Fernández, lo recordamos, se explica por el importante apoyo de las masas populares en reconocimiento a las conquistas trascendentes para los trabajadores y el país. Pero también porque se aceptó aquello de la profundización del rumbo que se estaba transitando.

Puede ser una casualidad, o quizá el apuro que tuvo el Poder Ejecutivo para que se sancione el engendro llamado “antiterrorista” (aprobado sumisamente por una mayoría parlamentaria) antes de que finalizaran las sesiones extraordinarias del Congreso, pero lo concreto es que se terminó el año con una Ley que amenaza con convertirse en un mecanismo funesto de represión de la protesta social, según interprete sus ambigüedades cualquier juez designado al efecto, y comenzó un año nuevo con golpes a los sectores populares a raíz del aumento de diversos servicios públicos, acompañado de declaraciones, abiertas o encubiertas, directas o simbólicas, que proponen poner techo a las paritarias, cesantear a miles de empleados de las administraciones provinciales, atentar contra la movilidad jubilatoria o desconocer derechos adquiridos, como por ejemplo, el cese de pagos por conceptos extraordinarios a miles de trabajadores estatales nacionales.

La simultaneidad entre la sanción de una ley de carácter represivo -peligrosa por sus generalidades- y las recomendaciones de moderar los reclamos sindicales y sociales en vísperas del comienzo de las discusiones paritarias, se produce luego del amplio triunfo electoral de la Presidenta Cristina Fernández, quien justamente logró tan importante apoyo de las masas populares no sólo como un reconocimiento de que se han logrado conquistas trascendentes para los trabajadores y el país, sino porque aceptaron mayoritariamente la idea de que se iría a profundizar el rumbo que se estaba transitando.
Con todo derecho opinamos que el camino elegido, en caso de no modificarse la dirección de los acontecimientos que se están produciendo, no es el de la profundización a tono con los reclamos de los trabajadores ni es tampoco la opción por la que el pueblo mayoritariamente votó.

¿Y por qué los ajustes? Porque como lo venimos  afirmando, los coletazos de la crisis capitalista que está afectando a los países centrales, en especial Estados Unidos y Europa, también llegarían por estas latitudes.

Cómo enfrentar la crisis
Es claro que estamos en mejores condiciones para enfrentar las consecuencias de esa crisis que los argentinos no hemos provocado: el país ha crecido, hubo un desarrollo interesante y se ha elevado el empleo y la calidad de vida. A pesar de que, como es sabido, el beneficio no ha sido parejo para todos ya que se prolonga la injusticia que afecta a amplios sectores del pueblo -recordemos que aún tenemos un déficit habitacional de aproximadamente 3 millones de viviendas y casi un millón de desocupados- en tanto las grandes empresas industriales, comerciales, mineras, agrícolas, financieras y de servicios han embolsado ganancias superlativas.
Hay reservas dentro de nuestras fronteras si el gobierno adopta la decisión política de gravar progresivamente a tales sectores para enfrentar la crisis global sin afectar el empleo, el mercado interno, la producción, e incrementando gastos de infraestructura y de recuperación de los bienes enajenados como el transporte ferroviario y las reservas naturales y energéticas. Es decir, con la aplicación de tales medidas, de verdad se transitaría una etapa virtuosa  de radicalización en armonía con el interés y las aspiraciones nacionales y populares.

Tarifazos

No es lo que ocurre en estos días. Al contrario, se marcha a contramano de lo que se entendió o de lo que se dijo acerca de la tan mentada profundización. Por ejemplo: el aumento del transporte debido al cese de los subsidios. El problema es que si se ha dejado de subsidiar a las empresas (entiéndase bien, a las empresas que ganan millonadas como Metrovías en el caso de los subterráneos) no hay por qué descargar las consecuencias sobre el usuario; por el contrario, se lo debe subsidiar por medio de tarifas diferenciadas, es decir, boleto obrero, boleto estudiantil, boleto para jubilados, etc. Macri  hace un “esfuercito”, conforme al pedido de la Presidenta aceptando el pase a la ciudad del subte, pero inmediatamente aumenta el boleto un 127%  derivando el costo político al gobierno nacional por el cese del subsidio, en tanto se asegura fondos nacionales para las obras de extensión de líneas.
Aunque postergada, está prevista la suba para trenes y colectivos, también debido al cese de subsidios que alcanzaban la suma de $ 1.100 millones para cubrir los costos operativos y salariales de los ómnibus y trenes de la región metropolitana. Pero la cuestión es que sea por una causa o por otra, siempre el “pato” lo paga el más necesitado, a tal punto que en lo que al subte respecta, según los datos oficiales, del millón y medio de usuarios diarios, el 63% lo usa para ir al trabajo, un 15% para realizar trámites y un 10,5% para estudio. Es decir, que cerca del 90% lo hace por necesidad y sólo un 10% por compras o esparcimiento. (Datos del Grupo Vía-Subte encargado oficial de la comunicación).
Serias amenazas penden sobre las paritarias cuando se lanzan “recomendaciones” oficiales u oficiosas acerca de la necesidad de no exceder un límite acordado de antemano, precisamente cuando es necesario revalorizar el salario dañado por una inflación que, por supuesto, no es reconocida oficialmente pero que la sentimos en los precios de la canasta familiar.

Santa Cruz y Río Negro
Como un adelanto de lo que puede venir si se continúa por este desequilibrante sendero, dos provincias gobernadas por el oficialismo, como Santa Cruz y Río Negro, proponen ajustes como los que en su momento aplicó Cavallo y hoy son moneda corriente en España, Grecia, Portugal, Inglaterra e Italia. A saber: cesantías, de empleados, reducción de salarios y cese de movilidad jubilatoria.
Hay que tener en cuenta que en Santa Cruz el ajuste prevé el pase a disponibilidad de 22.000 agentes estatales de 60.000 que hoy figuran en las plantillas, en una provincia de sólo 200.000 habitantes. Un porcentaje de trabajadores estatales demasiado alto con respecto al total de la población, pero de lo cual ellos no tienen culpa. En cuanto a los sueldos considerados elevados se debe tener en cuenta que el costo de la vida en esos lugares patagónicos está muy por encima del resto del país (la canasta básica para un matrimonio con dos hijos menores llega a $7.800 aproximadamente según estadísticas del gobierno de Tierra del Fuego). Y en cuanto a jubilaciones es verdad que en Santa Cruz un trabajador puede jubilarse al tener 30 años de aportes y a una edad menor, pero aportan el 14% del sueldo, en tanto en el orden nacional el aporte es de 3 puntos menos, es decir, el 11% del salario.
El otro tema del que nadie habla, es que si verdaderamente esas provincias tienen déficit grave, no es responsabilidad de los trabajadores ni de la población, sino de que la entrada que tiene el fisco se ve disminuida por el bajísimo impuesto que tributan, entre otros, las empresas mineras que operan en la zona.
La cuestión es que estas dos provincias se suman a un panorama preocupante que se extiende por el país, y vendrán los aumentos de los servicios vinculados al cese de los subsidios; además, crece el número de trabajadores formales que  pierden el derecho al salario familiar debido a que  se inmovilizaron los topes establecidos para poder cobrar esa asignación, beneficiarios de la asignación por hijo y diversos planes sociales cuyos montos no se actualizan y han sido envilecidos por la inflación, agentes públicos y jubilados que perdieron el plus de Navidad y, por si fuera poco, en el primer día del año se sumaron 300.000 estatales que recibían sueldos extras fuera de convenio y que ahora ese haber será revisado.

A defender lo conquistado
En tal escenario, es de estricta justicia que las organizaciones de trabajadores aspiren a recuperar el poder adquisitivo de los salarios y ello debe ser en discusiones paritarias libres, tal como lo establece el derecho laboral. En ese ámbito es donde se construyen los acuerdos y se materializan las conquistas y por esa razón fundamental, sostenemos la idea de que hay que evitar que se intente poner techo a la discusión paritaria, que se vulneren convenios colectivos, que se pretenda introducir bajo presión empresaria cláusulas de flexibilización o productividad basada en superexplotación, etc. Asimismo, se deben acordar medidas drásticas que contribuyan a bajar el trabajo en negro o tercerizado que afecta a casi el 38% de los asalariados, que resiente la recaudación previsional liberando a las patronales del pago de ese tributo, debilita en consecuencia el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del sistema y a la postre atenta contra el derecho de los jubilados a percibir un haber digno, mínimo y móvil  a tono con los requerimientos actuales.
Vale decir que estamos ante un recrudecimiento de la puja por una distribución más justa e igualitaria. Hay poderosos intereses en juego que se contraponen y el gobierno, por el momento, no aparece acompañando estos reclamos que sí están en “sintonía fina” con una verdadera radicalización. Si no hay atención a las reivindicaciones es de prever que la lucha se incrementará y debemos estar preparados para eso. ¿Alguien amenazará con la aplicación de la ley antiterrorista si el pueblo se propone “obligar al gobierno a la adopción de determinadas  medidas” tal como reza esa ley de oprobio?

Publicada el 20/01/2012
Imprimir Recomendar
Federación Sindical Mundial, América
ALBA - Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América
Encuentro Sindical Nuestra América
Portal realizado con herramientas de Software Libre bajo licencia GPL