Crisis Capitalista Mundial y Desocupación - Noticias

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(por Mario Alderete)

Cuando la crisis superó  los marcos clásicos de contención a los que apela la acumulación capitalista, los gobiernos y las clases dominantes aseguraron que ésta sería superada rápidamente; pero, los pueblos y los trabajadores, debían aceptar una mayor flexibilidad laboral, retrocesos sociales y una mejor adaptación a las condiciones del mercado.

A pesar de todo, con luchas y resistencias mediante, al concluir el año 2009, la OIT estimaba en más de 200 millones el número de desempleados en el mundo, a los que hay que añadir los trabajadores pobres que no ganan más de 2 dólares por persona y por día y cuyo número podría alcanzar los 1400 millones, es decir cerca del 45% de la población activa mundial que dispone de un empleo. Según el Relator Especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, “las 500 empresas transcontinentales privadas más poderosas pasaron a controlar el 52% del producto mundial bruto en 2009, es decir el 52 % de todas las riquezas producidas en un año en el mundo entero. Al mismo tiempo, cada 5 segundos muere de hambre un niño menor de 10 años. Mil millones de seres humanos viven en condiciones de subalimentación grave y permanente.”

Las decisiones y programas “para superar la crisis” llevados a cabo por muchos de los gobiernos  de los países capitalistas, sean conservadores  o autoproclamados socialdemócratas,  son similares y  dictados por las grandes instituciones internacionales controladas por los Estados Unidos y la Comisión Europea. Todos ellos constituyen un ataque a las conquistas sociales y los derechos alcanzados en las grandes luchas políticas y sindicales  de  la posguerra y ponen de manifiesto, una vez más, que el sistema capitalista ha decidido que los trabajadores, los desocupados, los jubilados, los jóvenes, las mujeres y el pueblo de los diferentes países  paguen por la crisis imponiéndoles desempleo, austeridad y deterioro de las condiciones sociales, mientras simultáneamente, persiguen la acumulación del capital mediante la especulación y la búsqueda desenfrenada de las máximas ganancias

América Latina y el Caribe, que es la región donde reina la más alta desigualdad social de todo el mundo, conoce por propia experiencia esta medicina de cuño capitalista. Igual que nuestro país, golpeado crudamente durante la crisis del 2001-2002 , situación a la que fue conducido por  gurúes  políticos y sociales que hoy claman desde la “oposición” pretendiendo volver  a imponer sus planes anti-nacionales y anti-populares.

Los jóvenes se encuentran a menudo entre las primeras víctimas de la precariedad y la desocupación en el mundo.  El informe de la OIT de agosto de 2010 lanza una advertencia contra “el riesgo de una generación perdida”. El informe subraya que “la incapacidad de hallar un empleo genera un sentimiento de inutilidad y de despojo entre los jóvenes, que podría provocar un aumento de la criminalidad, de los problemas mentales, violencia, conflictos y drogadicción”.

Según la OIT, unos 215 millones de niñas y niños caen en la trampa del trabajo infantil y a menudo trabajan en los sectores más peligrosos, donde son víctimas de las peores formas de explotación e inclusive sometidos a esclavitud a pesar de la legislación internacional y nacionales en vigor. El desempleo masivo, la creciente pobreza, la educación deficiente, la discriminación contra las mujeres se encuentran entre las causas del trabajo infantil. En muchos países, los gobiernos  toleran que los empleadores utilicen mano de obra infantil en lugar de trabajadores con contratos de trabajo y condiciones de trabajo normadas, tal como lo establecen  los convenios de la OIT, en  particular el Convenio 182 sobre las peores formas de trabajo infantil  y el Convenio 138 sobre la edad mínima.

Las numerosas reclamaciones remitidas al Comité de Libertades Sindicales de la OIT dejan constancia del retroceso de los derechos sindicales en el mundo. Los empleadores ya no vacilan en sus exigencias de que se limite e incluso se prohíba el derecho a la huelga, de que se limiten las huelgas solidarias por ley y en rechazar el reconocimiento de los sindicatos en las empresas. La crisis que hoy sacude a Europa, particularmente, Grecia, Irlanda, España y Portugal y también a los Estados Unidos con una tasa de desocupación superior al 10% de la población económicamente activa, son muestras  evidentes de esta realidad

En una gran proporción de países en vías de desarrollo, el ejercicio de los derechos sindicales está siendo gravemente reprimido, muy especialmente por parte de los grandes consorcios internacionales. La precariedad, el trabajo informal, la inseguridad laboral,  que ya son causales de una débil sindicalización, son utilizadas para reducir todavía más el ejercicio de los derechos conquistados por medio de luchas emblemáticas. Más grave aún es el hecho de que existen sindicalistas encarcelados sobre la base de acusaciones inventadas o incluso de sindicalistas eliminados físicamente como ocurre en Colombia particularmente.

Los medios de comunicación

La doctrina de la globalización y la privatización obviamente abarcó a los medios de comunicación  mediante un viraje paradigmático, proporcionando amplios espacios para la invasión  del capital privado, particularmente en los medios electrónicos. El resultado fue que incluso la más minima orientación  pública exhibida por los medios fue remplazada por consideraciones comerciales dirigidas hacia “la cultura de consumo”.

Además los medios, al servicio de sus mandantes, los  poderosos emporios privados nacionales e internacionales, han perdido abiertamente su imparcialidad hacia las fuerzas democráticas y de izquierda en una escala sin parangones. La hostilidad de clase de los medios de comunicación hacia las fuerzas políticas antiimperialistas y de izquierda se manifiesta desembozadamente en la presentación distorsionada de los hechos, en la discriminación, en la xenofobia hacia los migrantes y en el uso de expresiones  de neto carácter macartista.

A esta altura de los acontecimientos creo que vale la pena interpelarnos:¿Se podrá  emerger de esta crisis general que afecta a todo el sistema capitalista y que es de naturaleza integral y civilizatoria, apelando a  medidas que sólo tratan de preservar  a esta  estructura social de clases antagónicas y su superestructura política y jurídica, responsable de la actual situación que es la mas grave de todas las acontecidas con anterioridad? ¿O está habilitado un debate que instale en la agenda la idea de una sociedad pos-capitalista? 

De seguro que este es un tema crucial cuya naturaleza demandará la atención cada vez mas aguda de toda la humanidad, y los comunistas, que proponemos la construcción del socialismo y del comunismo como organización real superadora del capitalismo, debemos pugnar por desempeñar un rol determinante en este debate.

 

Publicada el 13/01/2011
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