La pobreza: Un drama que golpea a los sectores populares - Artículos de Opinión

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Declaración del Movimiento Político Sindical Liberación (MPSL)


La pobreza existe. Lamentablemente no es una novedad y sus víctimas se encuentran entre los segmentos sociales más vulnerables de nuestro pueblo. Se puede erradicar, pero ello  requiere voluntad,  decisión política y adopción de medidas que modifiquen de raíz el vigente modelo económico-social  basado en la teoría del derrame. Su fracaso no necesita demasiada ilustración, particularmente en momentos de crisis general que afecta a todo el sistema capitalista.

Lo llamativo es que han aparecido  en el escenario social y político, dirigentes de diversas organizaciones que descubrieron recién ahora la pobreza, hacen gárgaras con denuncias amplificadas por los medios audio visuales, las utilizan como armas válidas para reforzar su “oposición al oficialismo”, contribuyen a la articulación de la derecha interesada en construir su propia alternativa  y lo peor, es que muchos de ellos son corresponsables de su existencia o se han beneficiado con la misma.

Que De Narváez, Carrió, Macri, Duhalde, la Mesa de Enlace, el grupo “Clarín”, el Cardenal Bergoglio y la Cúpula eclesiástica, entre otros, clamen sensibilizados por “el escándalo de la pobreza”  en boca de ellos  resulta cuanto menos un bastardeo de esta cuestión  tan trascendente.

El  MPSL  planteó en pleno auge del superávit   fiscal y comercial, la vigencia de la desigualdad y el hambre debido la injusta distribución de la riqueza, advirtió sobre la crisis en perspectiva, denunció  la inflación y la carestía como un golpe mortal a los salarios, señaló a los responsables y propuso medidas para erradicar esa verdadera pandemia.

No se adoptó desde el gobierno ninguna medida estructural que permitiera modificar  desde los cimientos esta situación, salvo la recuperación de los fondos previsionales con la liquidación de las AFJP. Cada sector aprovechó el clima de bonanza según el tamaño de las cucharas útiles para el reparto de la torta. . Los beneficios  provenientes  de cierto desarrollo económico expresado en el crecimiento del consumo y  de las reservas de divisas originadas en lo fundamental por los buenos precios internacionales de los productos primarios y  derivados exportables, fueron capturados principalmente por las capas sociales minoritarias y privilegiadas.

El problema es que, como ocurre en el capitalismo, las cucharas más grandes estuvieron y están en manos de los poderosos y por lo tanto se han apropiado de los trozos mas sustanciales del ingreso nacional. En consecuencia, la supervivencia de ese modelo de acumulación concentrada y distribución injusta,  no solo acentúa la inequidad social tal como lo expresara la Presidenta de la Nación, sino también  hizo que cualquier intento de lanzar proyectos sociales quedara retrasado, tapado o poco difundido, todo lo cual afecta a  los sectores populares más desprotegidos en tanto  se profundiza la crisis del capitalismo argentino e internacional.

Es verdad que han habido progresos, no estamos en la misma situación del 2001-2002 con la existencia de mas del 50% de la población por debajo de la línea de pobreza y un 25% en la indigencia. También es verdad que ha descendido la proporción de desocupados y trabajadores “en negro” e igualmente hubieron modificaciones progresistas y de autonomía en la política internacional y continental.

Pero, lamentablemente, también es real que mas 10 millones de habitantes hoy están sumidos en la pobreza, de los cuales 4 millones son indigentes y que progresivamente se están perdiendo puestos de trabajo, se avasallan conquistas sociales y se agravan las condiciones de vida y de salud de amplias franjas poblacionales de la capital y del interior. 

Tiene razón la Presidenta cuando dice que hay que combatir la inequidad. Pero hay que meterse a fondo con medidas que ataquen la estructura de este modelo de país, que potencien las vías de crecimiento, que aseguren una mas justa distribución de la riqueza  generada por el trabajo de la ciudad y del campo, que asegure nuevas fuentes de ocupación con salarios dignos, que defienda a la pequeña y mediana empresa y a la producción de carácter social, empresas recuperadas y cooperativas,  que garantice la soberanía alimentaria, que promueva intensivamente la obra pública tanto de infraestructura como de viviendas, que recupere las reservas naturales y energéticas  entregadas y explotadas por las multinacionales, que intensifique la defensa del medio ambiente, que siga promoviendo la integración de los pueblos latinoamericanos y así sucesivamente.

Aquellos que ahora toman nota de la pobreza nos proponen como solución enfriar la economía, devaluar el peso para achicar los salarios, flexibilizar la legislación laboral, seguridad jurídica para resguardar al capital y garantizar su tasa de ganancia,  bajar el consumo liquidando el mercado interno y la pequeña y mediana producción, suprimir las retenciones a la exportación de granos y volver a las relaciones carnales con el amo yanqui.
El MPSL propone todo lo contrario: provocar un shock de desarrollo independiente con satisfacción de las demandas populares y estímulo al mercado interno.

¿Dónde obtener  fondos para garantizar la ejecución de esas medidas? Reforma fiscal de carácter progresivo gravando más al que más tiene, establecer un impuesto a las transacciones financieras, a los fideicomisos, a la herencia, que hoy no pagan nada. Incremento del impuesto a  las regalías petroleras, a la minería, a las super ganancias, a los grandes acopiadores, a los monopolios multinacionales que giran sus rentas extraordinarias a sus casas matrices o a paraísos fiscales, etc. Estudiosos del tema han demostrado que medidas fiscales de este tipo permitirían  al Estado Nacional disponer de más de 20.000 millones de pesos para ser volcados a la distribución y a la coparticipación federal mejorando sensiblemente las economías regionales.

Se trata de volcar la copa y no esperar un derrame de riqueza que de vez en cuando  produce  algún goteo útil para disfrazar la realidad o para  aplicar planes sociales  que en muchas ocasiones, al no pasar por las organizaciones sociales, son objetos de prácticas políticas clientelares  (gobernadores, intendentes, aparatos partidarios, etc.)
Poner en marcha un plan de esta naturaleza, viable y alcanzable, significa enfrentar a enemigos poderosos y en consecuencia es imprescindible contar con el apoyo de una fuerza social organizada.

Para ello, el MPSL entiende que se debe convocar a la formación de un gran frente, a una convergencia sin mezquindades, muy amplio, que se nuclee alrededor de un programa mínimo profundo  sin que nadie renuncie a su identidad, apto para derrotar a la conspiración derechista y que  asiente  su organización  en la participación directa de todos  los sujetos sociales y políticos comprometidos con el cambio, el progreso, la independencia y la justicia social.

El MPSL trabaja decididamente en  pos de ese objetivo y si el gobierno se mueve en esa dirección, contará con el apoyo de nuestro Movimiento  y seguramente de todo el campo popular.


MOVIMIENTO POLITICO SINDICAL LIBERACION

Publicada el 16/04/2010
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